Hechos para el final del día
Un cuento antes de dormir cumple una tarea callada y práctica. Marca el límite entre un día ruidoso y una noche quieta, y eso lo hace mejor el oído que una pantalla. Nada de luz en los ojos, nada que deslizar, nada que tocar.
Las grabaciones de aquí llevan el ritmo de esa hora. Las voces se mantienen bajas y sin prisa. Los finales se resuelven en vez de quedar en suspenso, porque nadie quiere un giro de trama a las ocho y media.



























