▶Story Transcript
En la histórica ciudad de Teruel en Aragón donde las torres de ladrillo tocan el cielo y el viento sopla a través de las montañas existe una leyenda que ha conmovido los corazones durante siglos es la historia de Diego de Marcilla e Isabel de Segura dos jóvenes destinados a estar juntos pero separados por las crueles leyes del dinero y el estatus social Diego e Isabel crecieron juntos en las calles estrechas de Teruel desde niños había una conexión entre ellos una afinidad que nadie podía ignorar Diego aunque de buena familia no era rico mientras que Isabel era hija de don Pedro De Segura un hombre de gran riqueza y ambición que sólo deseaba que su hija se casara con alguien de alto linaje y fortuna para asegurar el futuro. La familia cuando llegaron a la edad adulta Diego valiente y decidido le pidió a Isabel su mano ella con los ojos llenos de lágrimas de alegría aceptó, pero cuando fue a pedir la bendición del padre don Pedro lo miró con desdén Diego dijo el padre con voz dura eres un buen hombre, pero no tienes riqueza suficiente mi hija merece un marido que pueda darle una vida de lujo, si quieres casarte con ella primero debes irte y hacer fortuna te doy 5 años si en 5 años regresas con riquezas te daré su mano, si no ella se casará con otro Diego con el corazón roto pero con la esperanza intacta abrazó a Isabel y prometió regresar. Espera por mí le susurró al oído por ti conquistaré el mundo. Isabel esperó cinco años son una eternidad cuando se espera a la persona amada pasaron las primaveras con las flores del huerto de su casa pasaron los inviernos con el viento helado golpeando las ventanas ella rezaba en la iglesia de San Pedro y velas por el regreso de Diego rechazando a otros pretendientes que su padre intentaba imponerle Diego por su parte viajó a tierras lejanas participó en batallas comerció con mercancías exóticas y trabajó con un esfuerzo incansable cada moneda que ganaba la guardaba con celo pensando en la sonrisa de Isabel pero el destino es a veces cruel los retrasos en los viajes las guerras y las enfermedades le hicieron perder tiempo los 5 años pasaron y el Año llegó a su fin justo cuando Diego estaba a las puertas de Teruel mientras Diego cruzaba, la última colina, la campana de la iglesia comenzó a sonar no para una misa común, sino para una boda Isabel bajo la presión de su padre y el miedo de quedarse sola para siempre había aceptado casarse con don Rodrigo de Azagra un hombre rico de la región, la boda se celebraba ese mismo día Diego entró en la ciudad justo cuando los novios salían de la Iglesia su corazón, se detuvo vio a Isabel vestida de blanco, pero sus ojos miraban al suelo tristes y sin vida Diego con lágrimas en los ojos se acercó a ella y a su esposo Isabel le dijo con una voz quebrada, he vuelto. Soy rico. Ahora he cumplido mi promesa. no hay lugar para mí en tu corazón Isabel levantó la vista vio a Diego y el dolor la inundó, pero fiel a su palabra y a su compromiso religioso respondió con tristeza nuestro amor, ya es pasado Diego mi marido está aquí y yo soy suya pido a Dios que nos perdone a todos esas palabras fueron el golpe final Diego vencido por el dolor y la desesperación cayó al suelo muerto de un mal de amores allí mismo la gente se detuvo horrorizada y conmovida don Rodrigo el esposo al ver la escena sintió piedad lleven el cuerpo a la casa de Diego ordenó y dejen que Isabel vaya a despedirse de él esa noche Isabel vestida a un de novia entró en la casa donde yacía el cuerpo de Diego Se acercó a él se arrodilló y lo besó en la frente, te dije que te amaba y te amaré hasta el final de los tiempos en ese momento una leyenda cuenta que Diego abrió los ojos brevemente como si despertara de un sueño largo para abrazar a Isabel por última vez luego ambos murieron sus almas uniéndose en el más allá para siempre los amantes de Teruel son un símbolo eterno de que el amor verdadero no conoce barreras de tiempo, ni muerte su historia nos recuerda que debemos cherir el amor cuando lo tenemos porque a veces el destino nos roba los momentos más preciados antes de que podamos recuperarlos y así en las calles de Teruel el viento sigue contando su trágica historia a todos los que quieren escuchar.