En la antigua ciudad de Jaén en el corazón de Andalucía la vida transcurría entre callejuelas empedradas y aljibes rumorosos allí entre olivares y el sonido de las campanas existía una leyenda que pasaba de boca en boca al caer la noche la historia del temible lagarto de la Magdalena hace siglos cuando Jaén estaba recién liberada del dominio musulmán y aún se mezclaban las culturas cristianas árabe y judía, la ciudad sufría de un peligroso mal en la fuente de la Magdalena justo donde las mujeres iban a lavar sus ropas y los niños a jugar entre los juncos comenzó a desaparecer el ganado pronto la gente empezó a notar que faltaban gallinas ovejas y finalmente hasta personas en las tabernas perfumadas de vino y en los patios llenos de naranjos se susurraba con miedo un monstruo. Habita en la fuente acechando desde las aguas verdes algunos decían que se trataba de un espíritu antiguo otros de un demonio enviado como castigo por los pecados, pero pronto la duda fue disipada por los ojos de un muchacho enjuto Martín que una mañana traía consigo una noticia espantosa. Lo vi es un lagarto inmenso con escamas como armaduras moriscas y ojos que arden como brasas devoró a mi cabra ante mis propios ojos. los más ancianos recordaron historias transmitidas por los moros sobre dragones y alimañas que habitaban en Manantiales sagrados pronto nadie se atrevía a acercarse a la fuente, ni siquiera a plena luz del día, pero la ciudad de Jaén dependía del agua de la Magdalena dejar de usarla significaba la sequía y la ruina así el Consejo se reunió a la sombra de la catedral gótica y ofreció una recompensa al valiente que acabara con el lagarto muchos caballeros y aventureros armados con lanzas y corazas marcharon a la fuente, pero el monstruo era más astuto y fuerte que cualquiera sobrevivía a cada emboscada y su fama crecía aún más pronto reinaba el silencio en la ciudad apenas interrumpido por el croar de las ranas al anochecer Jaén tierra de fiestas y ferias de guitarras y jotas estaba en el temor fue entonces cuando un joven humilde apodado el pastelero porque vivía de ofrecer dulces y pasteles en las plazas los domingos de mercado se acercó a los sabios judíos de la aljama, quería saber cómo vencer a una bestia, tan poderosa ellos le hablaron de la inteligencia como arma y de antiguas recetas mágicas, el lagarto como los dragones bíblicos sucumbe ante el ingenio más que ante la fuerza le dijeron el pastelero ideó entonces un plan con suma paciencia, horneó un pan enorme mezclado con grandes dosis de yesca y azufre producto fácil de encontrar en las minas cercanas de Linares lo moldeo como si fuera un cabrito y lo untó con miel para que el olor fuera irresistible al amanecer oculto entre las espadañas ofreció el manjar cerca de la entrada de la fuente el lagarto de Magdalena atraído por el aroma emergió de las aguas con sus fauces abiertas sus escamas brillaban bajo el sol naciente como el oro de los Reyes Magos y sus colmillos eran tan largos como dagas morunas creyendo que era una presa fácil tragó el pan entero de un bocado no pasó mucho tiempo antes de que el azufre comenzara a actuar el lagarto sintió un ardor terrible y movido por el dolor corrió fuera del agua y comenzó a beber desesperadamente de la fuente pero cuanto más bebía más se inflamaba su vientre al poco rato explotó con un estallido tremendo que se oyó está en la Fortaleza de Santa Catalina el pueblo se volcó en celebraciones colgando mantones y balconeras y organizó una gran fiesta en honor al astuto pastelero desde entonces cada año en Jaén se recuerda este episodio con fiestas bailes Y pasteles en forma de lagarto símbolo de la victoria de la inteligencia sobre la fuerza bruta la fuente de la Magdalena volvió a ser lugar de encuentro y ninguna criatura la ha vuelto a profanar desde entonces con el tiempo. El lagarto se convirtió en símbolo tallado en piedra, en la entrada de la Fuente recordando a generaciones enteras, la importancia del ingenio y la colaboración entre culturas en la leyenda se encierran elementos de la convivencia entre musulmanes cristianos y judíos, la presencia de la gastronomía típica andaluza, los paisajes de Olivares y naranjos y el valor de la fiesta y la comunidad La Moraleja que resume la historia del lagarto de la Magdalena es clara la fuerza bruta puede causar temor, pero solo la inteligencia la colaboración y la valentía transforman el miedo en prosperidad y alegría en la memoria. Del pueblo de Jaén queda la enseñanza de que ante adversidades el ingenio y la unidad son la llave para preservar la vida y la cultura así termina la leyenda bajo el sol dorado de Andalucía donde el eco de los cantares y el aroma de los dulces siguen recordando que el valor más grande está en el corazón de los humildes.
En la antigua ciudad de Jaén en el corazón de Andalucía la vida transcurría entre callejuelas empedradas y aljibes rumorosos allí entre olivares y el sonido de las campanas existía una leyenda que pasaba de boca en boca al caer la noche la historia del temible lagarto de la Magdalena hace siglos cuando Jaén estaba recién liberada del dominio musulmán y aún se mezclaban las culturas cristianas árabe y judía, la ciudad sufría de un peligroso mal en la fuente de la Magdalena justo donde las mujeres iban a lavar sus ropas y los niños a jugar entre los juncos comenzó a desaparecer el ganado pronto la gente empezó a notar que faltaban gallinas ovejas y finalmente hasta personas en las tabernas perfumadas de vino y en los patios llenos de naranjos se susurraba con miedo un monstruo. Habita en la fuente acechando desde las aguas verdes algunos decían que se trataba de un espíritu antiguo otros de un demonio enviado como castigo por los pecados, pero pronto la duda fue disipada por los ojos de un muchacho enjuto Martín que una mañana traía consigo una noticia espantosa. Lo vi es un lagarto inmenso con escamas como armaduras moriscas y ojos que arden como brasas devoró a mi cabra ante mis propios ojos. los más ancianos recordaron historias transmitidas por los moros sobre dragones y alimañas que habitaban en Manantiales sagrados pronto nadie se atrevía a acercarse a la fuente, ni siquiera a plena luz del día, pero la ciudad de Jaén dependía del agua de la Magdalena dejar de usarla significaba la sequía y la ruina así el Consejo se reunió a la sombra de la catedral gótica y ofreció una recompensa al valiente que acabara con el lagarto muchos caballeros y aventureros armados con lanzas y corazas marcharon a la fuente, pero el monstruo era más astuto y fuerte que cualquiera sobrevivía a cada emboscada y su fama crecía aún más pronto reinaba el silencio en la ciudad apenas interrumpido por el croar de las ranas al anochecer Jaén tierra de fiestas y ferias de guitarras y jotas estaba en el temor fue entonces cuando un joven humilde apodado el pastelero porque vivía de ofrecer dulces y pasteles en las plazas los domingos de mercado se acercó a los sabios judíos de la aljama, quería saber cómo vencer a una bestia, tan poderosa ellos le hablaron de la inteligencia como arma y de antiguas recetas mágicas, el lagarto como los dragones bíblicos sucumbe ante el ingenio más que ante la fuerza le dijeron el pastelero ideó entonces un plan con suma paciencia, horneó un pan enorme mezclado con grandes dosis de yesca y azufre producto fácil de encontrar en las minas cercanas de Linares lo moldeo como si fuera un cabrito y lo untó con miel para que el olor fuera irresistible al amanecer oculto entre las espadañas ofreció el manjar cerca de la entrada de la fuente el lagarto de Magdalena atraído por el aroma emergió de las aguas con sus fauces abiertas sus escamas brillaban bajo el sol naciente como el oro de los Reyes Magos y sus colmillos eran tan largos como dagas morunas creyendo que era una presa fácil tragó el pan entero de un bocado no pasó mucho tiempo antes de que el azufre comenzara a actuar el lagarto sintió un ardor terrible y movido por el dolor corrió fuera del agua y comenzó a beber desesperadamente de la fuente pero cuanto más bebía más se inflamaba su vientre al poco rato explotó con un estallido tremendo que se oyó está en la Fortaleza de Santa Catalina el pueblo se volcó en celebraciones colgando mantones y balconeras y organizó una gran fiesta en honor al astuto pastelero desde entonces cada año en Jaén se recuerda este episodio con fiestas bailes Y pasteles en forma de lagarto símbolo de la victoria de la inteligencia sobre la fuerza bruta la fuente de la Magdalena volvió a ser lugar de encuentro y ninguna criatura la ha vuelto a profanar desde entonces con el tiempo. El lagarto se convirtió en símbolo tallado en piedra, en la entrada de la Fuente recordando a generaciones enteras, la importancia del ingenio y la colaboración entre culturas en la leyenda se encierran elementos de la convivencia entre musulmanes cristianos y judíos, la presencia de la gastronomía típica andaluza, los paisajes de Olivares y naranjos y el valor de la fiesta y la comunidad La Moraleja que resume la historia del lagarto de la Magdalena es clara la fuerza bruta puede causar temor, pero solo la inteligencia la colaboración y la valentía transforman el miedo en prosperidad y alegría en la memoria. Del pueblo de Jaén queda la enseñanza de que ante adversidades el ingenio y la unidad son la llave para preservar la vida y la cultura así termina la leyenda bajo el sol dorado de Andalucía donde el eco de los cantares y el aroma de los dulces siguen recordando que el valor más grande está en el corazón de los humildes.