En las inmensas aguas del Océano Atlántico frente a las costas oleadas de las Islas Canarias existe una leyenda que ha cautivado el corazón de los pescadores y navegadores durante siglos es la leyenda de San Borondón una isla misteriosa y escurridiza que parece vivir en un estado entre este mundo y el de los sueños los pescadores de las islas hombres de piel curtida por el sol y el mar cuentan que en ciertos días cuando el cielo se viste de un azul profundo y el mar está en calma una niebla espesa y plateada cubre el horizonte al oeste y de esa niebla lentamente emerge la silueta de una tierra no es una isla cualquiera los que afirman haberla visto describen montañas que tocan las nubes valles de un verde tan intenso que duele a la vista y cascadas que caen desde alturas imposibles brillando. bajo el sol como cintas de cristal líquido es una isla de belleza sobrenatural pero la magia de Samborondón es caprichosa justo cuando los barcos se acercan llenos de asombro y codicia por descubrir qué secretos oculta la isla las nubes se cierran de nuevo el mar se agita con olas gigantes y la isla desaparece bajo las aguas como si nunca hubiera existido muchos marineros han pasado sus vidas persiguiéndola viéndola, aparecer y desvanecerse como un sueño inalcanzable se dice que la isla es el hogar de seres místicos almas perdidas y tesoros antiguos que no pertenecen al mundo de los hombres en uno de estos pueblos de pescadores vivía un joven llamado Mateo Mateo no era rico pero tenía una voluntad de hierro y un corazón inquieto desde niño había escuchado las historias de su abuelo sobre Samborondón Pelo le decía con ojos brillantes y voz temblorosa que la isla era real, pero que solo se dejaba encontrar por aquellos que navegaban no con una brújula, sino con la pureza del corazón y un propósito noble la codicia la alejaba, pero la bondad la traía cerca un día una gran sequía golpeó las islas las cosechas se secaron el ganado comenzó a morir y la gente del pueblo sufría sed y hambre Mateo mirando el mar recordó las historias de su abuelo, si Samborondón era tan verde y abundante tal vez allí encontraría ayuda para su pueblo decidió que no iba por riquezas, sino por la supervivencia de su familia y sus vecinos preparó su pequeña barca de madera provista de remos una red y un saco de galletas duras al amanecer cuando el primer rayo de sol tiñó el horizonte de dorado Mateo se hizo a la mar, navegó durante días. Por las estrellas de la noche y el vuelo de las habas marinas de día habló con el viento pidió permiso al mar y mantuvo su fe firme la tercera noche mientras dormía ligeramente, escuchó un canto, no era el canto de una ballena ni de una gaviota, sino una melodía antigua suave y melodiosa que parecía venir del agua Mateo se despertó y vio la niebla plateada de ella como si el mar estuviera abriendo los párpados surgió la isla era más hermosa que en cualquier historia las montañas, parecían esculturas de cristal y los valles estaban llenos de flores que brillaban con luz propia Mateo guió su barca hacia la costa y desembarcó apenas sus pies tocaron la arena blanca sintió una paz profunda caminó hacia el interior y encontró un sendero que lo llevó a un pequeño pueblo las casas eran de madera y piedra construidas en armo. con la naturaleza y sus habitantes parecían transparentes resplandecientes con una luz suave eran amables y serenos una mujer mayor con el cabello blanco como la espuma del mar se acercó a él bienvenido Mateo dijo, aunque él no había dicho su nombre, sabemos que vienes buscando ayuda no para ti, sino para tu pueblo, tu corazón es puro y por eso la isla te ha permitido entrar Mateo se arrodilló pidiendo ayuda para su gente la mujer sonrió y le entregó un frasco de arcillas sellado con cera esto contiene agua de la Fuente de la Vida explicó una sola gota en la tierra más seca hará que la cosecha crezca en un día y te regalo esta tela le dio una tela suave y brillante esta tela nunca se romperá ni se ensuciara con ella podrán construir toldos para protegerse del sol y la lluvia Mateo agradeció con Lágrimas en los ojos antes de irse le preguntó a la mujer por qué la isla desaparece tan a menudo la mujer miró hacia el horizonte y dijo porque Samborondón es un santuario de paz y belleza si estuviera siempre ahí el mundo vendría a destruirla con guerras y codicia solo aparece para recordarnos que la magia existe y para ayudar a los que verdaderamente lo merecen Mateo regresó a su barca y navegó de regreso la isla desapareció a sus espaldas envuelta en la niebla y el olvido como un beso de despedida cuando llegó a su pueblo la gente corrió a recibirlo Mateo usó, el agua milagrosa en los campos secos y en cuestión de horas las plantas brotaron verdes y fuertes con la tela los aldeanos tejieron tiendas y ropa protegiéndose del clima el pueblo prosperó como nunca antes y aunque Mateo nunca más vio la isla supo que estaba ahí. Flotando en algún lugar entre las nubes y el mar cada vez que miraba el horizonte en días de niebla sonreía y saludaba al oeste recordando que la bondad puede abrir puertas a mundos que ni siquiera podemos imaginar la leyenda de Samborondón se mantuvo viva, pero ahora con un mensaje nuevo la isla no es un tesoro para ser tomado, sino un regalo para ser protegido por aquellos con un corazón noble.
En las inmensas aguas del Océano Atlántico frente a las costas oleadas de las Islas Canarias existe una leyenda que ha cautivado el corazón de los pescadores y navegadores durante siglos es la leyenda de San Borondón una isla misteriosa y escurridiza que parece vivir en un estado entre este mundo y el de los sueños los pescadores de las islas hombres de piel curtida por el sol y el mar cuentan que en ciertos días cuando el cielo se viste de un azul profundo y el mar está en calma una niebla espesa y plateada cubre el horizonte al oeste y de esa niebla lentamente emerge la silueta de una tierra no es una isla cualquiera los que afirman haberla visto describen montañas que tocan las nubes valles de un verde tan intenso que duele a la vista y cascadas que caen desde alturas imposibles brillando. bajo el sol como cintas de cristal líquido es una isla de belleza sobrenatural pero la magia de Samborondón es caprichosa justo cuando los barcos se acercan llenos de asombro y codicia por descubrir qué secretos oculta la isla las nubes se cierran de nuevo el mar se agita con olas gigantes y la isla desaparece bajo las aguas como si nunca hubiera existido muchos marineros han pasado sus vidas persiguiéndola viéndola, aparecer y desvanecerse como un sueño inalcanzable se dice que la isla es el hogar de seres místicos almas perdidas y tesoros antiguos que no pertenecen al mundo de los hombres en uno de estos pueblos de pescadores vivía un joven llamado Mateo Mateo no era rico pero tenía una voluntad de hierro y un corazón inquieto desde niño había escuchado las historias de su abuelo sobre Samborondón Pelo le decía con ojos brillantes y voz temblorosa que la isla era real, pero que solo se dejaba encontrar por aquellos que navegaban no con una brújula, sino con la pureza del corazón y un propósito noble la codicia la alejaba, pero la bondad la traía cerca un día una gran sequía golpeó las islas las cosechas se secaron el ganado comenzó a morir y la gente del pueblo sufría sed y hambre Mateo mirando el mar recordó las historias de su abuelo, si Samborondón era tan verde y abundante tal vez allí encontraría ayuda para su pueblo decidió que no iba por riquezas, sino por la supervivencia de su familia y sus vecinos preparó su pequeña barca de madera provista de remos una red y un saco de galletas duras al amanecer cuando el primer rayo de sol tiñó el horizonte de dorado Mateo se hizo a la mar, navegó durante días. Por las estrellas de la noche y el vuelo de las habas marinas de día habló con el viento pidió permiso al mar y mantuvo su fe firme la tercera noche mientras dormía ligeramente, escuchó un canto, no era el canto de una ballena ni de una gaviota, sino una melodía antigua suave y melodiosa que parecía venir del agua Mateo se despertó y vio la niebla plateada de ella como si el mar estuviera abriendo los párpados surgió la isla era más hermosa que en cualquier historia las montañas, parecían esculturas de cristal y los valles estaban llenos de flores que brillaban con luz propia Mateo guió su barca hacia la costa y desembarcó apenas sus pies tocaron la arena blanca sintió una paz profunda caminó hacia el interior y encontró un sendero que lo llevó a un pequeño pueblo las casas eran de madera y piedra construidas en armo. con la naturaleza y sus habitantes parecían transparentes resplandecientes con una luz suave eran amables y serenos una mujer mayor con el cabello blanco como la espuma del mar se acercó a él bienvenido Mateo dijo, aunque él no había dicho su nombre, sabemos que vienes buscando ayuda no para ti, sino para tu pueblo, tu corazón es puro y por eso la isla te ha permitido entrar Mateo se arrodilló pidiendo ayuda para su gente la mujer sonrió y le entregó un frasco de arcillas sellado con cera esto contiene agua de la Fuente de la Vida explicó una sola gota en la tierra más seca hará que la cosecha crezca en un día y te regalo esta tela le dio una tela suave y brillante esta tela nunca se romperá ni se ensuciara con ella podrán construir toldos para protegerse del sol y la lluvia Mateo agradeció con Lágrimas en los ojos antes de irse le preguntó a la mujer por qué la isla desaparece tan a menudo la mujer miró hacia el horizonte y dijo porque Samborondón es un santuario de paz y belleza si estuviera siempre ahí el mundo vendría a destruirla con guerras y codicia solo aparece para recordarnos que la magia existe y para ayudar a los que verdaderamente lo merecen Mateo regresó a su barca y navegó de regreso la isla desapareció a sus espaldas envuelta en la niebla y el olvido como un beso de despedida cuando llegó a su pueblo la gente corrió a recibirlo Mateo usó, el agua milagrosa en los campos secos y en cuestión de horas las plantas brotaron verdes y fuertes con la tela los aldeanos tejieron tiendas y ropa protegiéndose del clima el pueblo prosperó como nunca antes y aunque Mateo nunca más vio la isla supo que estaba ahí. Flotando en algún lugar entre las nubes y el mar cada vez que miraba el horizonte en días de niebla sonreía y saludaba al oeste recordando que la bondad puede abrir puertas a mundos que ni siquiera podemos imaginar la leyenda de Samborondón se mantuvo viva, pero ahora con un mensaje nuevo la isla no es un tesoro para ser tomado, sino un regalo para ser protegido por aquellos con un corazón noble.